El fin de la crisis internacional

Mucho se ha dicho acerca de la promesa asiática, y de la capacidad de China e India de compensar la retracción del consumo de los mercados estadounidense y europeo. Sin embargo, a juzgar por los números, parece difícil que esa promesa se cristalice este año.


Los indicadores macroeconómicos de América Latina en la actualidad, que durante los últimos cinco años consiguió recomponer reservas, cuentas fiscales y porcentajes de crecimiento, sin duda muestran que la situación en la que la sorprendió la presente crisis es bastante más sólida que en crisis anteriores. Pero Pérez Santisteban se pregunta si esos logros alcanzarán para salir pronto de la recesión, y opinó que lo que suceda con Estados Unidos y Europa, mal que les pese a muchos, será definitorio.

“El mundo fue muy importante para el crecimiento que experimentó la región en los últimos años”, subrayó el vicepresidente de la Cámara de Importadores (CIRA) en su exposición en CAMBRAS. Una simple prueba de esa relevancia se puede apreciar observando la curva de crecimiento de las economías latinoamericanas a partir de 2003, que fue casi paralela a la línea de aumento del precio de los commodities. La lectura de este sencillo dato es que sin esa escalada en las cotizaciones de las materias primas, el deterioro de los términos del intercambio de Argentina –que se produce cuando lo que exporta un país cada vez vale menos mientras que lo que importa se encarece cada vez más- se habría hecho notar. Santisteban explicó que si en el año 2002 -cuando empieza a registrarse la espectacular suba de los commodities-, Argentina hubiera exportado a los precios promedio de los 20 años previos, la situación hubiera sido negativa. “Esto muestra lo importante que fue el mundo para la región, ese mundo que vilipendiamos”, sintetizó.

La conclusión más importante es que para que América Latina y todas las regiones puedan dejar atrás la recesión, “es necesario que a EE.UU. y a la Unión Europea les vaya bien”, apuntó. Mucho se ha escrito y dicho acerca de la promesa asiática, del papel preponderante que jugarán sobre todo China e India, y sobre la capacidad de ambos de compensar la retracción del consumo de los mercados estadounidense y europeo. Sin embargo, a juzgar por los números, parece difícil que esa promesa se cristalice este año. Pérez Santisteban aclaró que la matriz de consumo del año 2007 –que resultó muy similar a la de 2008- mostró que el conjunto de mercados latinoamericanos consumieron cerca de u$s 2,1 trillones, mientras que China e India representaron 1,8 trillón y Japón u$s 2,5 trillones. En cambio, EE.UU. y la UE aportaron 9 trillones y 8,9 trillones respectivamente. “Esto quiere decir que China e India tendrían que consumir cinco veces más del nivel actual para compensar la caída del consumo estadounidense, porque el actual patrón de consumo no permite alentar alternativas mágicas de que esa tendencia revierta rápidamente; por lo tanto, la recuperación vendrá cuando EE.UU. y UE vuelvan a consumir”, pronosticó.

Esto es así pese a que la inyección de fondos en todo el mundo para motorizar las economías ha sido millonaria. Santisteban recordó que EE.UU. destinó el equivalente al 5,8% de su PBI para movilizar el circuito financiero y reanimar a la economía real, China apostó el 15% y el mundo en su conjunto abocó aproximadamente el 3% del producto bruto global. Si bien los analistas coinciden en que esta masa de dinero empezará a rendir sus frutos en breve, los pronósticos de crecimiento siguen en baja y recién hacia 2010 el FMI espera un avance de 1,9% para la economía global.

Pero la realidad de hoy es que la posición fiscal de todos los países se ha resentido y las tasas han quedado destruidas, con importantes bajas interanuales del PBI y de la producción industrial, de acuerdo a los números contabilizados a partir de enero de 2009. En Brasil, la industria retrocedió 15,5%; en Argentina un 12,5% (según fuentes privadas); un 22,8% en Japón; y un 10% en EE.UU., por citar algunos casos. Sin embargo, más allá de esas estimaciones y de los cuestionamientos por la forma en que se distribuye esta masa de dinero que han inyectado los gobiernos al circuito financiero, las condiciones macroeconómicas están dadas para empezar a salir de la depresión económica. “Quizás luego haga falta ajustar las políticas micro para asegurarse de que tremendo esfuerzo se vuelque a algo positivo”, comentó el presidente de CIRA.


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