Las “desventajas” comparativas

Un informe del Instituto Brasileño de Economía (IBRE) alerta sobre algunos de los probables impactos de la conformación del área de zona de libre comercio hemisférica sobre la economía de Brasil. El think tank de la Fundación Getulio Vargas señala al desempleo estructural, como el emergente de cambios en la estructura productiva derivados de la apertura al poderoso mercado estadounidense. De la misma manera, percibe que podrían producirse cambios inevitables en el manejo de la política industrial, por el aggiornamiento a las políticas públicas surgidas del nuevo acuerdo hemisférico una vez en vigencia.


La respuesta clásica de los defensores del ingreso de Brasil al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) es describirlo como si se tratara de un trueque. Brasil tendrá acceso al mercado norteamericano y EEUU a su vez al brasileño, señala el trabajo de IBRAE. La gran ventaja que se presenta es que las empresas de Brasil podrán vender sin barreras al rico mercado estadounidense. Brasil podría así explorar sus “ventajas comparativas”. Pues recurriendo a la teoría económica clásico, cuanto más amplio el mercado, mayores las posibilidades de especialización y eficiencia.

“Explorar ventajas comparativas” significa ganancias económicas y financieras. Pero cuáles son las consecuencias en términos de ganancia de bienestar?, se pregunta el instituto de la Fundación Getulio Vargas. La consecuencia más inmediata se refiere al hecho de que algunos sectores crecerán en detrimento de otros. Y la migración del empleo de los sectores menguantes para los que se expanden no será automática, pues cada sector exige habilidades, niveles de conocimiento y de experiencia profesional que no pueden ser adquiridos de un momento a totro, sobre todo en países en donde hay deficiencias en las áreas educativa y profesional, como es el caso de Brasil, sigue el trabajo.

De esta manera, la primera desventaja de la inclusión de Brasil en el ALCA tendrá que ver con el desempleo estructural, a ejemplo de lo que ocurrió en la década del ’90 con la apertura comercial del país. El IBRE diferencia aquí el desempleo coyuntural, resultante de hechos económicos o políticos, internos o externos, de efectos de corto/ mediano plazo, del desempleo estructural, que es el resultante de cambios más profundos en la estructura productiva del país. Los efectos de esos cambios son de más largo plazo, o sea, el desempleo estructural es más difícil de ser atenuado.

Además de eso, abriendo el mercado de Brasil a EEUU bajo los moldes que propone el ALCA, también se estará “abriendo mano” de instrumentos clásicos de desarrollo económico vía políticas públicas, pues probablemente habrá que adoptar sistemas de tributación y de gastos gubernamentales semejantes a los utilizados en EEUU, dice el informe.

En lo que se refiere a las políticas públicas, el IBRE se pregunta cuál deberá ser el papel del Estado en términos de política industrial en el contexto del ALCA. Aunque exista una línea neoclásica de pensamiento económico que defiende la no-intervención del gobierno, es necesario reconocer que fue decisiva para el proceso de industrialización brasileña.

Otro punto importante, cuando se discuten bloques de libre-comercio, es que, dependiendo del conjunto de productos en que un país se especializa, aqui entendidos como bienes y servicios producidos, este se puede tornar más o menos poderoso en relación a otro con quien comercializa. Cuestiones de competencia comercial podrían ser fácilmente resueltas si hubiese alguna entidad internacional que mediase por ejemplo entre las relaciones de empresas competitivas. Pero en la práctica, no es tan simple, explica el trabajo.

El poder de EEUU, en todo sentido (económico, financiero, político, militar y cultural), no permitirá que este país o sus empresas se subordinen. Prueba de ello es por ejemplo su actuación en Irak, ignorando varias resoluciones de ONU. Hasta ahora, no hay muchas garantías de que habrá plena reciprocidad en las relaciones entre Brasil y EEUU, o entre este y cualquier otro país del ALCA, advierte IBRE.

El aislamiento de Brasil en América no es obviamente la solución. Pero antes de ingresar, el país debería tratar de fortalecer su identidad, en el sentido cultural, político, social y económico. Además de eso, crear condiciones para crecer con recursos proprios, con ahorro interno, independientemente de ingresar en un bloque económico.

El grado de vulnerabilidad externa del país, el que depende directamente del volumen total de comercio internacional practicado (exportaciones más importaciones), es otra variable económica importante en el proceso de apertura comercial. Pues si la economía se encontrase externamente vulnerable, quedará más expuesta frente a las crisis financieras globales. Por ejemplo, un país cuyo comercio externo es de alrededor de US$ 50 M, siente mucho más si este se redujera a US$ 40 M que una economía que de una base de US$ 150 M pasara a US$ 140 M.

Brasil necesita entonces, fortalecerse no sólo internamente sino también externamente, buscando estrechar sus lazos con otras economías importantes o en ascenso, como las de Japón, China, Unión Europea e India. Y como las bases para que eso ocurra no están aún implantadas, así como el crecimiento vía ahorro interno, tal vez se deba optar en primera instancia por una especia de Alca light, antes de ingresar en el Alca normal, sostiene el informe de IBRE.

MABC