Consejo de la UE avanza en la aplicación provisional del acuerdo

La decisión fue política, y ante las tensiones internas, primó una lectura correcta sobre la relevancia del acuerdo, por lo que la Comisión Europea y el Consejo usaron los mecanismos legales de que disponían para prever su aplicación provisional. Los Parlamentos de Argentina y Uruguay dieron el puntapié inicial aprobando el acuerdo en forma express. El anuncio se produjo a pesar de que el 21 de enero, 3 días después de ser firmado en Asunción, el Parlamento Europeo decidió que antes de aprobarlo se requería de un dictamen de legalidad del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).   


El dictamen de legalidad, de acuerdo con especialistas como Ignacio Bartesaghi, de UCU, hubiera podido retrasar el proceso en uno o dos años, por lo que apoyó la decisión de la CE de hacer uso de sus herramientas legales para aprobar la aplicación provisoria del capítulo comercial del acuerdo.

Fuertes tensiones políticas con los detractores del acuerdo, en especial Francia e Irlanda, obligaron al Parlamento a cumplir con este paso, cuya resolución final podría demorar entre uno o dos años. Si bien la medida volvió a generar incertidumbre sobre el futuro del acuerdo, la Comisión Europea y el Consejo de la UE hicieron uso de los mecanismos legales para destrabar este impasse, aprobando su “aplicación provisoria”. Aunque Von der Leyen no ha detallado un calendario preciso, un portavoz comunitario ha explicado más tarde en rueda de prensa que la tramitación llevará "unos dos meses", sin una fecha cerrada por el momento.

En relación al posicionamiento del Consejo, no hay dudas de que una vez más Alemania y España jugaron un rol clave. El canciller Friedrich Merz sostuvo ante el traslado judicial del acuerdo por parte del Parlamento Europeo, declaró que se “juzga erróneamente la situación geopolítica. Estamos convencidos de la legalidad del acuerdo, debe aplicarse ahora de forma provisional”. Por su parte el Presidente Pedro Sánchez ha defendido “la puesta en marcha de las alianzas comerciales, empezando por la aplicación inmediata, aunque sea provisional, del acuerdo firmado con Mercosur”, señala un trabajo de Fundación INAI.

En Brasil, el texto ya cuenta con el aval de la Cámara de Diputados y resta el tratamiento en el Senado Federal, mientras que en Paraguay se encuentra en trámite legislativo. Tanto en Uruguay como en Argentina, solo resta la reglamentación y su promulgación por parte del Poder Ejecutivo.

La Resolución del Parlamento adoptada el 21 de enero pasado argumenta la preocupación porque la división del acuerdo UE-Mercosur en dos (EMPA e ITA) pueda ser incompatible con el mandato negociador de 1999, así como con los principios de atribución de competencias, equilibrio institucional y cooperación leal. Si bien es correcto que esta consulta frena el proceso de aprobación en el Parlamento, es importante tener en cuenta el antecedente del acuerdo UE-Canadá (CETA). En este caso, el acuerdo ya contaba con aplicación provisional cuando fue remitido al TJUE y mientras este órgano analizaba el caso, no se frenó la aplicación provisional, lo que demuestra que ambos factores pueden coincidir temporalmente, señala el mismo trabajo.

Para que no haya dudas sobre su vigencia, se dispone que los acuerdos comerciales interinos permanecerán en vigor hasta tanto se cumpla con todos los requerimientos para que el acuerdo de asociación entre en vigor y lo reemplace, aunque ello demande varios años por tener que pasar por los Parlamentos nacionales.
Ejemplos de este nuevo formato son los acuerdos firmados con Chile, México y Mercosur. De ellos, el único caso cuyo acuerdo comercial interino ha entrado en vigor es el de Chile, pero a diferencia del caso Mercosur, el mismo no fue remitido al TJUE y cuenta con aprobación del Parlamento Europeo.

De acuerdo con un informe de la Comisión Europea, la UE es el segundo socio comercial de Mercosur en bienes, cuyo comercio bilateral superó los 111.000 millones de euros, con exportaciones europeas por 55.200 millones e importaciones por 56.000 millones.
La UE es el mayor inversor extranjero en Mercosur, con un stock de 390.000 millones de euros en 2023. Si bien la relación es significativa, tanto los exportadores como los inversores potenciales se enfrentan a barreras en los mercados del Mercosur, abunda el trabajo.

A pesar de que en el Acuerdo se implementan mecanismos de salvaguarda para proteger los sectores sensibles de la UE, como el sector agropecuario, con mayor reticencia en Francia, el Parlamento Europeo aprobó “garantías adicionales” en un pleno el 10 de febrero, especialmente para productos sensibles como la carne de ave y de vacuno. Determinó umbrales estrictos para la activación del mecanismo de salvaguarda, acompañado de un seguimiento del mercado con informes semestrales de la CE.

En una época de profundos cambios a nivel global, con debilitamiento del multilateralismo, tensiones geopolíticas por la nueva política arancelaria de EEUU, y la fragmentación de cadenas globales de valor, la firma de este acuerdo podría ayudar a Europa a recuperar parte del lugar central que la caracterizó en el pasado.

Mega Regionalismo

En razón de que el acuerdo crea un megaespacio económico, que involucra a países que en conjunto representan a una parte importante de la población, el producto, el comercio y la inversión extranjera directa mundial, se inscribe en el nuevo concepto de “mega regionalismo”, indica el Mg Mariano Luna (Universidad CAECE). El acuerdo Mercosur-UE, junto a otro gran mega acuerdo, que es el RCP (Regional Comprehensive Economic Partnership), en el eje Pacífico, que incluye a los países de la ASEAN, Corea, Australia, Nueva Zelanda y Japón, reúnen el 55% del PBI mundial, lo que define la estatura de la apuesta.

“En Europa se habla mucho de este acuerdo, pero del lado mercosuriano aún no se ha tomado dimensión de las implicancias que tendrá en la región el acceso a este mega bloque en el comercio internacional”, comentó Luna en el webinar de la Especialización de Negocios Internacionales de CAECE: ¿Qué cambia con el acuerdo Mercosur-Unión Europea?

Este acuerdo tiene enormes implicancias geopolíticas, como la reducción de la dependencia de las grandes potencias. También implica el resurgimiento de las rutas marítimas del Atlántico, en momentos en que el Pacífico las supera en un 30% en su tráfico comercial. Y lo más importante, es una clara señal de reforzamiento del multilateralismo, con reglas comerciales claras, alejadas de la guerra arancelaria planteada por Donald Trump, señala Mariano Luna en su presentación.

Graciela Baquero