Antecedentes de los bancos fomento en Argentina

En el terreno de la banca de desarrollo, la Argentina cuenta con tres exponentes, dos de ellos ya desaparecidos, el Banco de Crédito Industrial y el Banco Nacional de Desarrollo. Hoy el único exponente de la banca de desarrollo en Argentina es el Banco de Inversión y Comercio Exterior, con quince años de permanencia.


El Banco de Crédito Industrial existió entre 1946 y 1970, en tanto el Banco Nacional de Desarrollo (BANADE) operó desde 1971 hasta el año 1993, cuando la doctrina neoliberalista afianzaba su supremacía. El análisis de los especialistas de CEFID-AR, Estudio de Casos de Banca de Desarrollo y Agencias de Fomento, Claudio Golonbek y Emiliano Sevilla, atribuye el fracaso de los dos primeros a la combinación de inestabilidad macroeconómica, cambios constantes en la estrategia nacional de crédito, y a la definición poco clara de los objetivos de las instituciones de fomento. Ambos habían tenido en sus inicios los modelos de la Nacional Financiera de México y de la CORFO (Corporación de Fomento a la Producción) de Chile, nacidos con la consigna de motorizar las distintas actividades productivas para paliar la escasez de productos debido a la Segunda Guerra Mundial. El inicio del BCI fue promisorio, ya que tuvo un rol protagónico en la facilitación de la importación de maquinaria para las industrias pero a partir del golpe militar de 1955 esta entidad fue perdiendo relevancia dado el cambio en los objetivos de la política industrial, hasta que fue absorbida en 1970 por el Banade, banco que a su vez fue impulsado por Aldo Ferrer cuando ocupaba el cargo de ministro de Economía. También esa experiencia finalizó de la peor manera en 1993, luego de largos períodos de inestabilidad macro, con un nivel de incobrabilidad del 99,4% del cual la mitad correspondía a tan sólo 20 empresas.

Hoy el único exponente de la banca de desarrollo en Argentina es el BICE, con quince años de permanencia. A junio del año pasado, casi el 55% de sus préstamos estaban concentrados en la construcción y el sector agropecuario, mientras que mantenía fondos asignados a sectores como la Metalmecánica (9,2%), Textil (5,4%) y Química y bioquímica (5,1%).

SM