Pymes y cultura exportadora

¿Cómo puede un país como Argentina mejorar su inserción en el concierto internacional? Dando lugar a la creación de lo que podríamos denominar "cultura exportadora", explica el profesor Vicente Garnelo en charla con MABC. El despegue en el comercio exterior sólo podrá lograrse recreando este concepto, que debe sustentarse en tres bases fundamentales: el sector productivo, el sector público y el mundo académico.


¿Cuál es el comportamiento actual del mercado internacional y la ubicación de Argentina en él?

El grueso de las exportaciones corresponde a los grandes jugadores. Al hacer un listado de los exportadores y los mercados que intervienen, el número es relativamente reducido comparado con los agentes económicos que operan dentro de los espacios económicos nacionales. El comercio se concreta entre pocas empresas y los flujos de comercio se producen sustancialmente entre los grandes países. En los '80 se agregaron los "Tigres" asiáticos, a los que se sumaron en los '90 una segunda línea de grandes exportadores del sudeste asiático. Recientemente se han incorporado China e India.

Al margen de los grandes jugadores, en el terreno del comercio exterior existen las zonas marginales, esencialmente África y algunas naciones de Asia. América Latina tiene una presencia relativamente estable, aunque en la última década adquiere relevancia el eje México - Estados Unidos.

Los tres pilares

En un reciente trabajo Ud habla de la necesidad de crear una cultura exportadora para potenciar el comercio exterior argentino. ¿ Cómo se lograría?

Para lograr una "cultura exportadora" deberían orientarse los distintos actores del mundo económico en un mismo sentido. Las tres bases fundamentales son: el sector productivo de bienes y servicios; el sector público a través de las políticas gubernamentales; y el mundo académico, que forma recursos tanto para las empresas como para la administración publica, y agentes independientes. Éste último lo hace sobre la base de fundamentos empíricos reales, y se proyecta en evidencias saliendo de lo meramente teórico.

En este "trípode" el sector productivo no puede faltar. Este debe adquirir el compromiso que le corresponde, y abrirse a una interrelación cooperativa y articulada con los otros dos pilares.

Desde el sector productivo, el desafío exportador reside en el desarrollo de la competitividad. Exportamos más de lo que importamos; una señal relativa de competitividad dado que, en realidad, las importaciones estarán evidenciando crecimiento, y las exportaciones están vinculadas a la bonanza de la cotización de determinados bienes exportables argentinos.

En el sector público, los progresos de la administración nacional deben reforzarse con la acción de los gobiernos provinciales y municipales, administraciones que constituyen un verdadero mosaico en cuanto a políticas a favor de las exportaciones y profesionalidad para aplicarlas. En algunos casos hay estrategias y recursos humanos capaces y eficientes, en otros falta alguno de los dos elementos y quizás en la mayoría de los casos, no existe una línea de política ni se han realizado esfuerzos para captar profesionales idóneos.

Primarización

¿Qué ocurre en relación con la diversificación de los productos exportados por Argentina, que parecería estar concentrada en los commodities?

Algunos hablan de la primarización de nuestro comercio exterior, no sé realmente si este problema es grave, aunque es cierto que a mayor valor agregado, los bienes generan empleo y bienestar económico en general.

El modelo chileno es un ejemplo en el que la primarización de la economía no tuvo un efecto negativo. Lo ideal es contar con productos con el mayor valor agregado posible, pero la realidad argentina lo impide. Aun dentro de estos sectores primarios hay que tratar de lograr un aumento en la competitividad y el valor agregado. Por ejemplo, en referencia al producto típico de la soja, una cosa es exportar el pellet y otra elaborar aceite de soja, que ya cuenta con valor agregado. De la misma manera, lograr productos con una marca, una diferenciación. De todas formas, estos son sectores en donde no se produce un aprovechamiento intensivo de la mano de obra. El problema en la Argentina es que los sectores dinámicos no son intensivos en el factor mano de obra.

En materia de producción, mas del 90% de las empresas agrícolas son Pymes integradas por cinco o menos miembros. Sin embargo, en materia de exportaciones, el área de las commodities está manejada por cinco grandes empresas de alcance internacional.

Los pequeños exportadores

En este escenario, ¿cuál es la situación de los pequeños exportadores?

El tema de la Pyme es complejo. En cuanto a las tareas a realizar en esta búsqueda de la "cultura exportadora" para este sector, se pueden identificar tanto las vinculadas a cuestiones estructurales como las coyunturales. En el primer caso, entre varios ejemplos, se puede mencionar el desafío para los bienes exportables de bajo valor, cuya competitividad internacional es más difícil por la incidencia de los costos relativamente altos de logística derivados de la ubicación geográfica argentina, al margen de los actuales problemas de infraestructura.

En el caso de la pequeña y mediana empresa, el rol del Estado tiene mucho que ver, así como el sector académico. El sector Pyme necesita mucho más que la gran empresa de una política de financiamiento o una estrategia de promoción de mercados, orientaciones que las grandes empresas no necesitan. Las grandes exportadoras de cereales argentinas seguirán haciendo ventas externas con o sin retenciones, siempre que tengan rentabilidad. Para los pequeños exportadores, la discusión es otra.

¿Cuáles serían las herramientas adoptar para promover este sector?

Para este sector no es necesario adoptar grandes decisiones de política, sino implementar determinadas políticas estructuradas, como por ejemplo la prefinanciación de exportaciones (cómo fondearse para afrontar la eventual demanda de un producto). En la actual coyuntura, desde el ámbito oficial se viene haciendo énfasis en la política cambiaria, con la idea de mantener un tipo de cambio "alto", lo que es favorable para el sector Pyme exportador. En este caso, se vuelve a dar que una variación entre un tipo de cambio alto o bajo no impedirá a las grandes empresas seguir exportando. Pero la Pyme necesita de una política cambiaria consistente, como la que se está llevando a cabo.

El mundo académico

Ud habló de un trípode en donde interviene el sector académico. ¿ Podría abundar sobre el tema?

Aquí también el problema es complejo. Las carreras tradicionales no tienen asignaturas vinculadas con el comercio exterior. ¿Cómo se puede formar un proyecto institucional de formación en este sentido? Pongamos un ejemplo de la realidad. Cuando cambiaron las condiciones con la pesificación, muchas Pymes decidieron exportar, y por supuesto se dirigieron a alguien de su entorno inmediato: su contador, que en general desconoce las herramientas básicas relacionadas con el comercio exterior.

Otro problema reside en la actitud del empresario Pyme, el "hombre que se hizo a sí mismo" que -en muchos casos- ha creado una institución de la nada, y que a menudo no cree necesario atender el consejo de un profesional. Este perfil también se refleja en el hecho de que muchas veces el empresario no asista a ferias internacionales que le serían útiles, por no desatender a su empresa en el lapso de tiempo que dure ese evento.

En definitiva, en la potenciación del comercio exterior la recreación de la "cultura exportadora" debe alcanzar muy especialmente al sector de la pequeña y mediana empresa.

Vicente Garnelo es Director de la Licenciatura en Comercio Exterior de la Universidad de Belgrano

G.B.