Enfrentando la inequidad infantil

25 de enero de 2017,- En la gran encuesta mundial lanzada por la ONU sobre las metas de desarrollo sostenible 2015-2030, una de las respuestas más frecuentes fue incluir “la reducción de las inequidades”.


Unicef les dedica su “Estado Mundial de la Infancia 2016”. El riguroso y documentado análisis es un ejemplo de cómo integrar la dimensión “inequidad” al enfrentamiento de los grandes problemas sociales que confronta el mundo actual.

Entre otras inequidades notables destacan en infancia:

-Los niños pobres tienen el doble de probabilidades que los más ricos, de morir antes de los 5 años, y de sufrir de desnutrición crónica.

-Las niñas de los hogares más pobres tienen el doble de posibilidades de casarse en la infancia, que las de los hogares más ricos.

Estas desigualdades no tienen que ver con su voluntad. Son producto del hogar, y área del mundo donde les tocó nacer. Los niños que nacen en hogares pobres, y en zonas postergadas quedan en “trampas de pobreza”, de las que les será muy difícil salir sin ayuda. Tendrán dificultades para acceder a alimentación adecuada, agua potable, e instalaciones sanitarias en los primeros 1.000 días considerados críticos para la salud y la supervivencia, trabajarán desde edades tempranas, será difícil que terminen un secundario, sin él no tendrán empleabilidad en “la economía formal”, serán marginales.

Unicef estima que si no se acelera el progreso en cuanto a reducción de inequidades, para el 2030:

-70 millones de niños y niñas pobres podrán morir antes de los 5 años.
-Los niños de África Subsahariana tienen 12 veces más probabilidades de morir antes de los 5 que los de países de altos ingresos.
-60 millones de niños en edad de escuela primaria estarán sin escolarizar.
-167 millones de niños vivirán en extrema pobreza.
-750 millones de mujeres habrán contraído matrimonio siendo niñas aun.

A estas inequidades se agrega la “vulnerabilidad de los niños pobres” ante los impactos del cambio climático. 500 millones viven en zonas donde las inundaciones son muy frecuentes. 160 millones de niños en áreas donde hay sequías graves o muy graves.

La OMS estima que cada año hay 250.000 muertes más por desnutrición, paludismo, diarrea y “stress térmico” atribuibles al cambio climático.

¿Es posible prevenir estos escenarios mejorando la equidad?

Unicef propone estrategias concretas:

Aumentar la información sobre los niños rezagados.

Integrar esfuerzos de los diversos actores para atacar las privaciones múltiples.
Diseñar innovaciones orientadas especialmente a los niños excluidos.
Invertir en equidad. Da resultados multiplicadores.
Incorporar en este esfuerzo a las propias comunidades, empresas, organizaciones y ciudadanos del mundo.

Lo que está en juego es muchísimo. Anthony Lake (Director Unicef) lo resume agudamente: “Negar a cientos de millones de niños una buena oportunidad en la vida significa algo más que amenazar su futuro. Al exacerbar los ciclos intergeneracionales de desventajas se está poniendo en peligro el futuro de sus sociedades”.

Pasaron 15 años desde la última vez en que la comunidad global discutió cómo “blindar” a los niños. Se han hecho diversos progresos desde entonces, pero muchas de las ganancias están en riesgo, por la creciente inequidad. Probablemente se necesita una nueva gran jornada sobre la infancia para construir nuevos compromisos políticos adecuados a los desafíos actuales.

 

Olav Kjorven, Director de la División de Alianzas Públicas de Unicef.

Bernardo Kliksberg, es Asesor Honorario de Unicef.

kliksberg@aol.com

 

Kjorven/ Kliksberg