El reacomodamiento de la relación Argentina/Brasil

Consenso bilateral por la rebaja del AEC. El primer contrato de exportación de gas. Proyectos gasíferos para Vaca Muerta. El incipiente nuevo balance de poder en Brasil.


Un nuevo escenario político en Brasil, con Bolsonaro debilitado y abandonado por sus grandes aliados, modificó las duras posiciones que sostuviera con despreocupación al asumir la Presidencia Pro Tempore del Mercosur.


A lo largo del semestre, su principal mentor, el ministro de Economía Paulo Guedes, propuso “modernizar” el bloque con una drástica reducción universal y unilateral del 20% del Arancel Externo Común. Incluso, invitó a “los que se sientan incómodos” con la modernización, a irse del bloque, en obvia alusión a la Argentina, desconociendo un hecho tan básico, como que el mayor crecimiento de las exportaciones brasileñas en el período se dio precisamente al Mercosur. En ese momento, esta posición fue rechazada no sólo por el gobierno de este país, sino también por el sector de la producción industrial reunida en el Consejo Industrial del Mercosur , que reclamó participar en estas definiciones, por los daños que podría causar un potencial aumento importaciones competitivas, que profundicen la caída de su actividad, ya castigada por la pandemia global.

Sin embargo, la crisis política del mayor socio del Mercosur, con Jair Bolsonaro en camino a un juicio político, y el propio Guedes registrado en las listas de los Pandora Papers, obligaron a rever esta postura. Sin contar con una crisis socio-económica severa, con pronósticos de crecimiento de 4,5% del PBI para este año, y algo más de 2% para el año próximo. Contra 7,5 % de crecimiento proyectado para Argentina en 2021 y 2,5% para 2022. Las cifras comparativas confirman la falacia de que la adopción de políticas sanitarias “pararían” la economía, como afirmaba el presidente brasileño.

A pesar de la pública confrontación presidencial, la relación entre ambos gobiernos, discurrió en parte por otros canales. En febrero de 2021, el almirante Flavio Viana Rocha, secretario de Asuntos Estratégicos de Jair Bolsonaro, fue recibido en la residencia de Olivos por el presidente argentino Alberto Fernández. La misión del diplomático fue claramente la de desatar los nudos entre los países socios del Mercosur.


La misma intención tuvo la visita del embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, al primer mandatario en el Palacio del Planalto. Y en este encuentro, Bolsonaro manifestó su predisposición a concurrir a la última Cumbre Mercosur de traspaso de la Presidencia Pro Tempore, en momentos en que no estaba confirmado. *

Contemporáneamente, el trabajo de Daniel Scioli, junto al de Cancillería, en ese momento dirigida por Felipe Solá, sumado al aumento del peso específico de Itamaraty en la estrategia del gobierno de Brasil, permitieron alcanzar las condiciones para un acuerdo de rebaja del arancel común, ventajoso para Argentina.

Es así como el nuevo canciller Pablo Cafiero, da inicio a sus funciones con el anuncio del acuerdo por la rebaja de 10% del AEC sobre el 70% del universo arancelario, logrando dejar afuera sectores sensibles para Argentina, como calzado y textil, mientras se sigue negociando la liberación gradual del mercado automotor, en el marco de la Política Automotriz del Mercosur.

Un capítulo especial lo ocupó el tema energético, en el que Argentina ocupa una posición prioritaria para Brasil, según lo expresado por el canciller Carlos Franca.
Como lo destaca la declaración conjunta pos reunión, ambos funcionarios “coincidieron en profundizar las discusiones sobre la venta de gas por parte de Argentina en el mercado brasileño”.

En esta oportunidad se firmó un contrato bilateral que prevé la exportación por parte de la empresa argentina IEASA, de hasta 2.400.000 m3 por día de gas natural, para el funcionamiento de la Central Térmica de Uruguaiana. Con este contrato, se inaugura la primera exportación concretada a través del Plan Gas.Ar que el gobierno lanzó en 2020, fijando estímulos a la producción gasífera.


Sin embargo, el interés central del gobierno de Brasil está enfocado en el yacimiento de Vaca Muerta. Un proyecto que está en manos de ambos gobiernos, cuyas negociaciones se iniciaron a través de Scioli, consiste en la construcción de un gasoducto de 1430 kilómetros de longitud desde la provincia de Neuquén hasta la frontera con Brasil, junto a otros 600 kilómetros hasta la ciudad de Porto Alegre.

Como corolario, y en la misma dirección, el nuevo canciller brasileño, manifestó que “Argentina es vital para Brasil y viceversa. No hay Mercosur si Brasil y Argentina no están juntos”, en una declaración que parece retomar la idea de la alianza estratégica de los orígenes del Mercosur.

El gobierno de Uruguay, que al igual que Paraguay, quedó fuera de la negociación por la rebaja del AEC, definió ciertas condiciones para aprobar el acuerdo. Uruguay intenta agilizar el avance de su TLC con China, y se propone discutir en la próxima Cumbre Mercosur de diciembre, un paquete que incluya la “flexibilización” de la normativa del bloque para que los países miembros plenos puedan negociar de forma bilateral acuerdos comerciales con países extrabloque. El canciller Bustillo sostuvo en una reunión con su par brasileño, que esa era la condición sine qua non para apoyar la propuesta.

El nuevo cariz en la relación externa de Argentina y Brasil, que podría consolidarse con la asunción de un nuevo gobierno, con un Lula da Silva encabezando las encuestas, podría re encauzar el camino que le imprimieran los presidentes de Argentina y Brasil, Raúl Alfonsín y José Sarney. En noviembre de 1985, después de haber atravesado sendas dictaduras militares, ambos mandatarios firmaron la Declaración de Foz do Iguacu, que no tardaría en plasmarse en el “Programa para la Integración Argentino-Brasileña”.

Acuerdo que tenía por objetivo propiciar un espacio económico común, con la apertura de ambos mercados y con la idea - que sin duda es necesario retomar -, de lograr la integración y complementación progresiva de los sectores empresariales en aras de recuperar el desarrollo económico y social de la región. Este fue el acuerdo que sentaría las bases para el nacimiento, seis años más tarde, del MERCOSUR.

* La relación económica Argentina-Brasil: reconstruyendo un interés común, Delia Flores, 02/2021, Parlamentario.com

Graciela Baquero